
Desde el inicio de los primeros trailers de esta película he tenido bastantes dudas de que pudiera interesarme y entretenerme: el interés por las aventuras de un más que exprimido Sherlock Holmes, con unos personajes alejados de la realidad literaria (Jude Law y Robert Downey JR) y con unas escenas con cierto humor en los trailers.
Después de ver la película ya puedo afirmar que mis temores eran ciertos. La película tiene un ritmo trepidante, una fotografía excepcional, un despliegue de medios dignos de una superproducción... pero... no hay originalidad, no hay ese interés necesario para saber lo que pasará en la siguiente escena. Es muy raro que me levante de mi cómodo sillón a mitad de una película y deje reproduciéndose la película mientras hago otras cosas, y con Sherlock Holmes lo he tenido que hacer.
La interpretación de unos personajes tan conocidos por todos nosotros no llega a cuajar, no se han creibles: un Sherlock Holmes atractivo, morboso y pedante; un Watson joven, atractivo, luchador, exmilitar y enamorado. Lo mejor en estas películas suelen ser los malvados, y en efecto aquí vuelve a suceder.
Esta película me ha recordado a otra que intentó aprovecharse de un clásico de Julio Verne, La Liga de los Hombres Extraordinarios, por el look visual que utilitzan y por avanzarse en la época a los inventos reales. Pero si bien en la película de Sean Conney consiguen hacernos creer lo que nos proponen, en Sherlock Holmes no. Es demasiado que en una película nos hagan colar que un mismo tío es capaz de inventar la primera bomba atómica, el mando a distancia por radiofrecuencia y cientos de cosas más en plena revolución industrial. Los espectadores, por suerte, no somos tan ignorantes como algunos americanos se piensan.
Valoración final: 5,8
Interpretación: 5 Fotografía: 9 Efectos: 7 Entretenimiento: 4 Originalidad: 4
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